Jane Digby, la aristócrata inglesa que vivió con los beduinos

Nacida en mil ochocientos siete en una familia de la alta nobleza británica, Jane Digby protagonizó uno de los mayores escándalos del Londres del siglo diecinueve cuando su primer marido, Lord Ellenborough, obtuvo el divorcio mediante una ley del Parlamento en mil ochocientos treinta tras descubrirse su relación con el príncipe Félix de Schwarzenberg. Rechazada por la sociedad inglesa, se trasladó al continente europeo, donde frecuentó la corte de Baviera, se casó con el barón Karl von Venningen y más tarde contrajo matrimonio en Grecia con el conde Spyridon Theotokis.

En mil ochocientos cincuentaytres, a los cuarenta y seis años y cansada de las cortes europeas, viajó a Oriente Medio con el propósito de visitar las ruinas de Palmira, en Siria. Para atravesar el territorio controlado por tribus rivales en guerra, contrató la protección de los Mezrab, una rama de la confederación beduina Anizzah liderada por el jeque Medjuel el Mezrab. Durante los nueve días de travesía a través del desierto sirio, la caravana sufrió el ataque de jinetes enemigos y Digby demostró su destreza como amazona cabalgando en primera línea junto a sus escoltas.

Impresionado por su valor y su dominio de varios idiomas, entre los que pronto incluyó el árabe, Medjuel le propuso matrimonio. A pesar de ser veinte años mayor que él y de la oposición del consulado británico en Damasco, la pareja se casó bajo la ley islámica en mil ochocientos cincuentaycuatro. A partir de entonces adoptó el nombre de Jane Elizabeth Digby el Mezrab y estableció un modo de vida único dividido en dos mitades del año.

Durante seis meses residía en una villa con jardines en las afueras de Damasco y el resto del año migraba por el desierto sirio en tiendas de pelo de cabra negro, vistiendo túnicas beduinas tradicionales, cuidando los caballos y atendiendo a los miembros de la tribu. Respetada por los clanes locales como Umm el Laban, madre de la leche, por el color claro de su piel, vivió junto a su esposo durante veintisiete años hasta fallecer de disentería en Damasco en agosto de mil ochocientos ochentayuno.

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